El Chlamydosaurus kingii, comúnmente conocido como el lagarto de collar o lagarto con volantes, es una especie de reptil fascinante originaria de Australia y Nueva Guinea. Este lagarto es célebre por el impresionante volante que rodea su cuello, el cual despliega en situaciones de defensa o cortejo. A continuación, exploraremos sus características físicas, hábitat, comportamiento y adaptaciones únicas que lo convierten en uno de los reptiles más icónicos del mundo, pro sobre todo hablaremos del Chlamydosaurus kingii y su collar defensivo.
Características físicas
El Chlamydosaurus kingii pertenece a la familia Agamidae y puede alcanzar una longitud total de entre 70 y 100 centímetros, incluida su cola. Su cuerpo es delgado y ágil, lo que le permite moverse rápidamente tanto en el suelo como en los árboles. Su peso varía dependiendo del tamaño y la edad, pero generalmente oscila entre los 500 gramos y 1 kilogramo.
El rasgo más distintivo de este lagarto es su volante, una estructura amplia y circular compuesta de piel plegada sostenida por cartílagos. El volante está normalmente plegado sobre los hombros del lagarto, pero puede desplegarse rápidamente, mostrando colores vibrantes como naranja, amarillo y rojo, que contrastan con su cuerpo marrón o gris, perfectamente camuflado con su entorno.

Hábitat y distribución
El lagarto de collar habita en regiones cálidas y secas de Australia septentrional y el sur de Nueva Guinea. Prefiere áreas boscosas y sabanas, donde puede encontrar árboles para trepar y sombra para refugiarse del calor extremo. Su camuflaje natural lo hace casi invisible entre la corteza y las hojas secas, lo que le proporciona una ventaja tanto para evitar depredadores como para cazar a sus presas.
Estos lagartos son arborícolas en gran medida, pasando gran parte de su tiempo en los árboles. Sin embargo, también son activos en el suelo, donde se desplazan con rapidez utilizando sus patas traseras en un movimiento bípeda cuando se sienten amenazados.
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Comportamiento
El Chlamydosaurus kingii es diurno y de hábitos principalmente solitarios. Su dieta se compone de insectos, pequeños mamíferos y otros invertebrados. Gracias a su aguda vista, puede detectar a sus presas desde una distancia considerable y capturarlas con su lengua pegajosa.
Uno de los comportamientos más conocidos de este lagarto es su despliegue defensivo. Cuando se siente amenazado, abre su volante de manera espectacular, se pone de pie sobre sus patas traseras, y emite un sonido siseante. Esta demostración intimidatoria no solo busca disuadir a los depredadores, sino también advertir a posibles competidores o intrusos. Si el despliegue no resulta efectivo, el lagarto recurrirá a la huida rápida.
Reproducción
La reproducción del Chlamydosaurus kingii ocurre durante la temporada de lluvias, cuando las condiciones son más favorables para la supervivencia de las crías. Los machos utilizan su volante para atraer a las hembras, demostrando su salud y vitalidad a través del despliegue. Una vez que una hembra es cortejada, pondrá entre 6 y 25 huevos en un nido excavado en el suelo.
Las crías eclosionan después de aproximadamente 2 o 3 meses. Desde el momento de su nacimiento, son completamente independientes y deben valerse por sí mismas para sobrevivir. Al igual que los adultos, poseen el volante distintivo, aunque más pequeño en proporción.

Adaptaciones únicas
El volante del lagarto de collar no solo es un mecanismo defensivo, sino que también desempeña un papel crucial en la regulación térmica. Al desplegarlo, aumenta la superficie de su cuerpo, permitiéndole disipar calor de manera más eficiente en climas cálidos. Este volante también es una herramienta de comunicación visual, utilizada tanto para disuadir a depredadores como para interactuar con otros miembros de su especie.
Otra adaptación interesante es su capacidad para moverse de manera bípeda. Esto le permite alcanzar mayores velocidades en situaciones de emergencia, ya que reduce el contacto con el suelo y disminuye la resistencia al movimiento.
Estado de conservación
Afortunadamente, el Chlamydosaurus kingii no está en peligro de extinción y se clasifica como una especie de «preocupación menor» según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Sin embargo, enfrenta amenazas potenciales como la destrucción del hábitat debido a actividades humanas, como la deforestación y el desarrollo agrícola.
Además, aunque no es una especie comúnmente capturada para el comercio de mascotas, la demanda de reptiles exóticos en algunos países podría representar un problema si no se regula adecuadamente.
Importancia ecológica
El lagarto de collar desempeña un papel importante en su ecosistema como controlador de poblaciones de insectos y otros pequeños animales. Su presencia ayuda a mantener un equilibrio en la cadena alimentaria y contribuye a la biodiversidad de los entornos donde habita.

Curiosidades
- Popularidad cultural: El Chlamydosaurus kingii es un ícono en Australia, apareciendo en monedas, sellos y obras de arte. También es un animal emblemático en documentales de vida silvestre debido a su apariencia llamativa.
- Movimiento bípeda: Su habilidad para correr sobre dos patas lo hace parecerse a un pequeño dinosaurio, lo que ha llevado a comparaciones con reptiles prehistóricos como los velociraptores.
- Respeto aborigen: Las culturas indígenas australianas tienen historias y mitos que involucran al lagarto de collar, a menudo asociándolo con la astucia y la adaptabilidad.
Conclusión
El Chlamydosaurus kingii, o lagarto de collar, es una maravilla de la naturaleza con una serie de adaptaciones y comportamientos únicos que lo convierten en una especie destacada entre los reptiles. Su capacidad para intimidar a los depredadores, regular su temperatura y comunicarse a través de su impresionante volante lo distingue como un ejemplo de evolución exitosa en un ambiente hostil.
Estudiar y proteger a este fascinante lagarto no solo es crucial para preservar su especie, sino también para mantener el equilibrio ecológico de los ecosistemas australianos y de Nueva Guinea. A medida que aprendemos más sobre su biología y comportamiento, el Chlamydosaurus kingii sigue cautivando a científicos y amantes de la naturaleza por igual, consolidándose como uno de los tesoros naturales de nuestro planeta.





